

Después de estar pensando días y días en varios problemas me di cuenta que necesito irme bien lejos y tomarme vacaciones, vacaciones cerebrales. No logro desconectarme de las cosas. En esos momentos sería bueno tener destrás de la cabeza alguna especie de interruptor para ser utilizado en el momento que uno elija y así desconectarse de a ratos. Cuando te das cuenta que no hay tiempo para nada, los despertadores y las agendas pululan tu escritorio, la gente que querés tampoco tiene tiempo para dedicarte y si logro hacerme un espacio para compartirlo con alguien luego me doy cuenta que mi cabeza sigue repasando una larga lista de cosas por hacer y por resolver y por rehacer. ARGGG, MODERN LIFE IS RUBBISH! Me doy cuenta que necesito vacaciones. Quiero caminar. Quiero dormir una siesta debajo de un árbol y despertarme para perderme por cuatro horas en las páginas de un libro. Suena irónico y ridículo pero no tengo tiempo de leer un libro que no sea de la facu, aclaro que estudio una carrera relacionada con la literatura, la linguística, para resumir: PALABRAS pero no tengo tiempo de leer,¡qué se puede decir sobre ello! Quiero tomar un capuccino y quiero encontrar y juntar piedras y hojas y guardarlas.Quiero alejarme del celular, el despertador y la computadora y la línea de colectivos. Quiero jugar con mi gato y quiero estar con vos. Y después de pensar y pensar, comienzo a entender algunas cosas. Igual me sigo preguntando otras. A veces me pregunto por qué todo tiene que ser tan difícil. Tal como lo expresa el dicho "al que quiera celeste que le cueste".

















