pájaros


La verdad es que nunca les presté demasiada atención a los pájaros. Los he visto, pero nunca me detuve a mirarlos con detenimiento creo. Recuerdo un par de veces cuando de nena me habré encontrado un pajarito caído del nido, y lo habré llevado a mi casa. Lo depositaba en una caja de zapatos y esperábamos en casa que se recuperara. La mayor parte del tiempo se morían, pero mi mamá me diría, cuando le preguntaba, que se había ido con su mamá. Claro, para evitar tener que explicar todo el complicado tema de la muerte a una niña.




Espero no crean que me puse algo filosófica, pero sí algo melancólica debo admitir. Estas últimas semanas tuve unos acercamientos con los pájaros que me dejaron una sensación algo rara por dentro, además de algunas ideas dando vueltas por la cabeza. En primer lugar, en la casa de mi chico, en uno de los árboles hay un nido con dos pichones. Vimos el proceso de crecimiento que fue bastante rápido y el cual me sorprendió bastante. El hecho de que crecieran a la velocidad que lo hicieron fue algo que no me esperaba. El nido hecho todo de ramitas nunca se cayó con los vientos que hubo lo cual me hace pensar que los saben hacer bien fuertes. Además, me enteré que algunos pájaron no sólo comen bichos como se muestra en películas o la televisión, sino que muchos comen granos. Ahora están bien grandotes ya que casi no entran en el nido los dos, y la madre se queda en la tapia del frente mirandolos. Ella ya no entra. De hecho, estamos esperando que les enseñe a volar; no sé cómo lo hacen. Es algo que me gustaría ver. Ya es tiempo de que usen el nido para la próxima llegada de nuevas generaciones. El ciclo no se detiene.
El otro día los veíamos a los dos padres (suponemos que son ellos) cómo los miraban desde la tapia del frente y se piaban entre ellos. Como si estuviesen comunicandose. Contandose algo de lo que nosotros nunca nos enteraremos.
Por último, hoy hace unas cuantas horas atrás mi gata agarró un pichón que se cayó de un nido aparentemente. Escuchamos cuando gritó a causa de mi gata y fuimos corriendo a ver qué ocurría y nos encontamos con pequeña sorpresa. Pequeña y no tanto. Lo agarramos y lo pusimos en una manta, pero tremendo golpe se dio cuando cayó del nido que no logró sobrevivir. Tenerlo entre mis manos y verlo tan pequeño de tamaño me hizo sentir extraña. Me hubiera gustado que sobreviviera. Largarlo a volar después de un tiempo. Pero no pudo ser.
Ha sido algo movilizante los diferentes encuentros con estos pájaros y presenciar por un lado, el crecimiento, la familia, el nido que no rompe con el viento, la llegada de la primavera, los golpes, y la muerte. Por sobre todo la soledad del último minuto.
Y después de todo, ideas bastante complejas sólo por detenerme unos minutos a observar de cerca lo que me rodea.

5 comentarios:

Gabiprog dijo...

Recuerdo en mi adolescencia los buenos ratos que me hicieron pasar un par de ruiseñores del Japón, eran superactivos dentro de la gigantesca jaula que les compré.
A pesar de no tener una gran tamaño se hacían notar.
Está genial esa experiencia de poder observar un nido, de hecho, no tiene precio.
Saludos!

BLUEKITTY dijo...

Gabiprog: tenés razón que no tiene precio poder observar un nido, es algo lindo, algo especial.
No me gustan mucho las jaulas ni la idea de tener una; siempre pensé que habría que ir una por una y abrirlas a todas. Que nadie tuviese una. Pero en fin, pensamientos nada más.
Gracias por el aporte.

pd: deben ser hermosos esos pájaros que nombrás.

grettel j. dijo...

me encantan los pájaros. en la tarde cuando se juntan en los cables de la electricidad es un verdadero espectáculo. yo podría quedarme viéndolos por horas, pero siempre estoy de pasada, manejando o algo así, que no me lo permite. en estos días haré ese tiempito, porque es muy bonito verlos moverse de un lado a otro y no sabemos su rumbo pero eso es lo de menos.

BLUEKITTY dijo...

Grettel: el problema del humano en estos tiempos es estar envuelto en miles de actividades que no le dan mi minutos para observar pájaros, escuchar un río, mirar los colores del cielo, y miles de infinitias imágenes o escenas del mundo alrededor. Y no hablo del electrónico o plástico.

saluditos querida

BLUEKITTY dijo...

Los pajaritos ya abandonaron el nido y ya saben volar.
Lo que no sé todavía es si ese mismo nido será utilizado nuevamente para la próxima camada de huevos o quedará abandonado.