
El domingo pasado fui al zoològico con un grupo de amigos para variar las actividades de un fin de semana. Si bien el paseo estuvo bastante bien, no me quedè con una buena impresiòn de esta experiencia. Me di cuenta que mi visiòn del zoològico ha cambiado mucho desde niña; ya no es la misma. De hecho fue algo decepcionante ir.
Vimos muchos animales y en general no se encontraban en un buen estado. Estaban o mal alimentados o sucios; las jaulas no eran las adecuadas (no puedo creer lo que acabo de escribir, claro que ninguna jaula es adecuada!!) y los animales estaban tristes como es de esperar al estar privados de su libertad. Habìa pàjaros amontonados unos con otros en jaulas pequeñas y animales aburridos de ser observados por miles de ojos transeuntes y los flashes de las miles de càmaras y celulares no lograban màs que excitarlos. Me quedè pensando en el nivel de estrès por el que deben pasar estos pobre animales. En especial, un animal que me dio mucha pena era un puma situado en un reducido espacio donde caminaba en cìrculos nervioso de un extremo al otro, problablemente hastiado de que sus dìas y su rutina sean estar encerrado ahì para diversiòn de esos otros extraños y perversos animales; claro me refiero a nosotros.
Sè que me diràn que no es asì, que muchos animales estàn en peligro en sus hàbitat naturales y mantenerlos ahì puede ser beneficioso para su reproducciòn. Pero en esas condiciones no lo creo.
Miràbamos con mi chico a un àguila hermosa en una jaula pintada de un horrible color verde y pensàbamos lo alto que puede volar en libertad y las grandes extensiones que puede cubrir al volar. Ahì parado sobre un tronco seco mirando pasar la vida, era algo asì como una sentencia de muerte. Me sentì triste, un nudo se me hizo en la boca del estòmago pero no pude mostrarlo. No podìa arruinar el paseo y no sè si lo iban a entender.
Vi un mono con cara de aburrido y de aceptaciòn comer una banana y otros animales que nos miraban con asombro tal vez preguntandose què hacìamos ahi y por què los miràbamos con tanta insistencia como si ellos fueran algo extraño.
Comprendo que sea algo inocente mi queja (como la mayorìa de mis utopìas mentales) pero no creo que sea correcto promover esta cultura de zoològicos o circos y el uso de los animales para nuestra diversiòn, al menos no asì. Sì creo que si en mi paìs a la gente "correcta" (dinero que mueves al mundo) le interesara, deberìan construirse lugares como reservas naturales donde los animales en peligro puedan conservarse para no desaparecer y donde poder nosotros conocerlos màs de cerca, pero no mirarlos como fenònemos de circo. Si creemos en los granitos de arena, deberìamos denunciar los maltratos a animales si tenemos la oportunidad o no celebrar la llegada de un circo u optar por no ir a los zoològicos y pasar la data a nuestros amigos, conocidos, que aunque parezca poco, un grupo de gente no vaya a estos lugares, que no se festeje el encierro de la vida.
































